Patrimonio en riesgo

Edificio Sixto Durán Ballén

El edificio “Sixto Durán Ballén”, clave en la modernización de la capital fue construido por el arquitecto Oswaldo de la Torre, a quien se lo conoce por su estilo Brutalista y es considerado uno de los representantes más grandes del Movimiento Moderno en el Ecuador.

Su diseño destaca por su volumetría. De la Torre utilizó formas geométricas claras y el hormigón armado como protagonista.
La construcción ha albergado oficinas importantes, incluyendo dependencias judiciales como el Juzgado de Tránsito en la capital. Actualmente, lo que queda del edificio es el azul sobrio de su fachada, contrastando con los vidrios rotos, paredes cubiertas de grafitis y rejas oxidadas.

Rescatar este tipo de obras que son consideradas patrimonio es indispensable; es urgente que las autoridades competentes asuman su responsabilidad en la conservación de este patrimonio. Ignorar su deterioro es dar la espalda a la identidad de Quito.

Restaurar esta obra no es un lujo, es una obligación ética con nuestra historia y una inversión inteligente para el futuro de la ciudad.

Estadio Olímpico Atahualpa

El Estadio Olímpico Atahualpa, escenario de las mayores hazañas del fútbol ecuatoriano, atraviesa hoy uno de sus momentos más críticos.

En la actualidad, el debate se divide entre quienes proponen una remodelación integral y quienes aseguran que la demolición total es la opción más viable y económica a largo plazo.

Ha tenido intentos de «remodelación», que no han sido suficientes . Los aficionados esperan que este símbolo histórico de Quito no quede en el olvido y que pronto se defina si renacerá como un complejo multipropósito de clase mundial o si seguirá esperando una solución definitiva.

Edificio Atrium

El edificio Atrium, ubicado en Quito fusiona la fuerza expresiva y plástica que distingue el trabajo de Milton Barragán, arquitecto de esta obra. 

El arquitecto Barragán emplea hormigón armado expuesto para resaltar la pureza estructural sin alteraciones; ahí radica la importancia de conservar la integridad de obras como esta, las cuales guardan el legado arquitectónico moderno, sin dejar de cumplir su función principal: La de ser habitadas para que no queden en el olvido.