El edificio “Sixto Durán Ballén”, clave en la modernización de la capital fue construido por el arquitecto Oswaldo de la Torre, a quien se lo conoce por su estilo Brutalista y es considerado uno de los representantes más grandes del Movimiento Moderno en el Ecuador.
Su diseño destaca por su volumetría. De la Torre utilizó formas geométricas claras y el hormigón armado como protagonista.
La construcción ha albergado oficinas importantes, incluyendo dependencias judiciales como el Juzgado de Tránsito en la capital. Actualmente, lo que queda del edificio es el azul sobrio de su fachada, contrastando con los vidrios rotos, paredes cubiertas de grafitis y rejas oxidadas.
Rescatar este tipo de obras que son consideradas patrimonio es indispensable; es urgente que las autoridades competentes asuman su responsabilidad en la conservación de este patrimonio. Ignorar su deterioro es dar la espalda a la identidad de Quito.
Restaurar esta obra no es un lujo, es una obligación ética con nuestra historia y una inversión inteligente para el futuro de la ciudad.


