Maestros

Arq.Oswaldo Muñoz

Nació en Riobamba en 1923 y estudió Arquitectura en México, donde también ejerció como docente en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
En 1999 recibió el Premio Eugenio Espejo, el máximo reconocimiento cultural del Ecuador. Falleció en Quito en 2016.

Características de su arquitectura:

• Integra influencias de la Arquitectura Moderna mexicana con elementos de la arquitectura vernácula ecuatoriana.

• Da gran importancia a los patios, jardines interiores y la iluminación natural.

• Utiliza materiales como ladrillo, piedra y hormigón de manera expresiva.

A lo largo de su vida combinó el ejercicio profesional con la pintura, especialmente la acuarela, disciplina en la que alcanzó reconocimiento internacional.

Entre sus proyectos más conocidos se encuentran:

La Casa Habitación Muñoz Mariño (actual residencia de la Embajada de Suiza en Quito).

El Teatro Prometeo, en cuya construcción participó.

Su propuesta para el nuevo Palacio Municipal de Quito, premiada en concurso pero nunca construida.

Además de arquitecto, recorrió decenas de ciudades patrimoniales del mundo realizando acuarelas de su arquitectura.
Su trabajo artístico se convirtió en un valioso registro documental del patrimonio urbano internacional.
Hoy su legado se conserva en la Fundación Muñoz Mariño, que administra el Museo de Acuarela y Dibujo en Quito.

La Casa Habitación Muñoz Mariño

La arquitectura de Oswaldo Muñoz Mariño representa una interpretación crítica de la Arquitectura Moderna internacional, adaptada al contexto ecuatoriano.

En lugar de reproducir los principios de la Arquitectura Moderna de forma literal, incorporó elementos propios de la arquitectura vernácula, como patios, corredores, materiales locales y una estrecha relación entre los espacios interiores y exteriores.
Su legado demuestra que la Arquitectura Moderna en Ecuador no fue una adaptación de modelos extranjeros, sino una búsqueda por reinterpretar los principios modernos desde las condiciones culturales, ambientales y sociales del país.

Teatro Prometeo; Fotografía: CAE-P